Este tipo de hongo se encuentra en casi la totalidad de las plantaciones de zanahoria, aunque no siempre produzca daños graves. Los daños se producen siempre en la raíz, formándose unas manchas circulares de varios centímetros. Estas se sitúan de la parte central de la raíz al cuello de la misma. La zona dañada se encuentra recubierta de unos miscelios negros característicos, produciéndose una depresión en las zonas dañadas. Estos daños permanecen siempre superficiales.

El hongo se desarrolla en un amplio intervalo de temperatura de 0-34 grados centígrados, siendo la temperatura optima 28 grados.

 

Aun no siendo una enfermedad frecuente, cuando se produce una infección los daños son grandes y su control resulta bastante difícil debido al elevado coste de sus tratamientos y a la gran persistencia de este hongo en el suelo.

Fácilmente reconocible y difícil de confundir con otras enfermedades de raíz, debido al color violeta característico que toma. Al principio la infección se encuentra con una gran cantidad de puntitos violetas a lo largo de toda la raíz. Conforme va avanzando la infección, se va formando una mohosidad que terminará por recubrir toda la raíz, produciendo unos daños irreversibles y muy graves.

Cuando se produce una infección la hoja no queda dañada, aunque su crecimiento resulta mermado debido a la debilitación de la raíz, de esta manera, el follaje va a ser el indicativo de la importancia y la extensión de la enfermedad.

 

Es un tipo de hongo que puede presentarse tanto en pleno campo como en el almacenamiento. Cuando se presenta, su ataque suele ser bastante agresivo, con una gran facilidad de propagación.

Este hongo se reconoce fácilmente por el miscelio blanco y acuoso que recubre la parte de raíz dañada. Sobre esta masa algodonosa destacan unos puntitos negros que son los esclerocios.

En pleno campo, puede afectar en cualquier momento del ciclo vegetativo, siendo más propensa la raíz de zanahorias a ser atacada cuando ya se encuentra terminado su crecimiento, produciéndose graves daños y resultando ser antieconómica, en ciertos casos, su recolección. Son más propensos los ataques en las zanahorias de primor, debido a que su desarrollo se realiza en épocas más húmedas.

En el almacenamiento de zanahorias, también es de temer este hongo, ya que puede terminar con toda una partida cuando no se tiene en cuenta unos cuidados mínimos como, por ejemplo, no almacenar raíces infectadas, ya que estas propagaran rápidamente la infección.



 

En terrenos húmedos y durante el invierno puede atacar este hongo, produciendo sobre las raíces una serie de hendiduras de color negro que terminarán extendiéndose por toda la raíz. No se conocen ataques importantes en este hongo, aunque puede encontrarse dentro de los posibles patógenos del picado de la zanahoria.

Para prevenir este hongo será aconsejable no producir encharcamientos. En los terrenos en que se presente será necesario una rotación de cultivos.